El libro y la prensa en el siglo XVII

En este post vamos abordar la situación del libro y las bibliotecas en el siglo XVII. Siglo en el que también cobran importancia las publicaciones periódicas.

 

EL SECTOR DEL LIBRO EN EL SIGLO XVII

En el siglo XVII continua la censura de los gobernantes sobre la difusión y producción de libros. A  lo que hay que añadir fuertes impuestos sobre el papel y los libros importados.

En esta centuria disminuye la producción de libros clásicos y de autores medievales. También se producen menos libros religiosos, aun así los libros sobre temas religiosos constituyen las tres cuartas partes de la producción total de libros.

Además destacan y cobran importancia los libros escritos en lenguas vernáculas, tanto los destinados a las literaturas modernas y nacionales, que tienen en esta época su momento de máximo esplendor, como los destinados a la producción científica. También ganan terreno las obras que describen cómo es la vida en otros países y culturas.

Uno de los aspectos más negativos es la mala calidad de las impresiones, comparadas con el siglo anterior y con siglos posteriores. Lo que se traduce en que los libros se imprimen en mal papel, con tipos desgastados, están mal entintados y contienen muchas erratas.

Solamente las ediciones lujosas encargadas por los nobles, la Iglesia y los reyes se salvan de esta mala calidad.

 

 

¿COMO SON LAS BIBLIOTECAS EN EL SIGLO XVII?

En el siglo XVII continúa el enfrentamiento entre la Reforma de Lutero y la Contrarreforma de la Iglesia Católica.

En el ámbito de las bibliotecas esta guerra religiosa provoca la destrucción y dispersión de muchos libros, así como el cambio de dueño de muchas bibliotecas que pasaron a poder de los vencedores.

Como aspecto positivo destaca la creación de bibliotecas abiertas al público. Esto se debe a la abundancia de libros y a la existencia de distintos tipos de lectores.

En el siglo XVII se sientan las bases de la biblioteconomía, como consecuencia de la preocupación por la organización de los servicios en las bibliotecas, la colocación sistemática de los libros en los estantes y la formación de catálogos.

Como personajes relevantes en el fomento de las bibliotecas podemos mencionar a Gabriel Naudé y a Federico Borromeo.

Gabriel Naudé era el bibliotecario encargado de la biblioteca fundada por el Cardenal Mazarino en Paris y fue el primer autor en utilizar el término biblioteconomía.

Además en el año 1627 Gabriel Naudé escribe el primer tratado de biblioteconomía, titulado “Advis pour dresser une bibliothèque”. En esta obra:

  • copia catálogos de otras bibliotecas como fuente para la selección
  • distingue claramente entre bibliotecas privadas y bibliotecas publicas
  • recomienda ordenar el catalogo por facultades
  • propone el uso de elementos que ayuden en el conocimiento (globos terráqueos, animales, mapamundis, minerales, etc.)
  • sugiere el acceso libre y el préstamo de materiales.

Haciendo clic en la siguiente imagen puedes acceder al libro digitalizado.

 

Tratado de biblioteconomia escrito por Gabriel Naude
“Advis pour dresser une bibliothèque”, es un tratado de biblioteconomia escrito por Gabriel Naude en 1627.  Fuente: Gallica.

 

El otro personaje destacado es el Cardenal Federico Borromeo, quien en 1607 funda la Biblioteca Ambrosiana de Milan, aunque no fue inaugurada hasta el año 1609. Una de las novedades que aporta es que está abierta al público en general. La Biblioteca Ambrosiana reune un gran número de códices griegos y latinos, así como obras en lenguas vulgares y en diversas lenguas orientales. Entre las obras custodiadas destaca la Ilias picta o Ilíada ambrosiana del siglo V.

En el siglo XVII las bibliotecas más importantes son las universitarias. Algunos ejemplos son:

  • La Biblioteca Universitaria de Oxford.
  • La Biblioteca del College de Cambridge, posteriormente Universidad de Harvard.
  • La Universidad de Dublin, que se enriqueció con la incorporación de varias bibliotecas. Entre sus fondos destacan algunos manuscritos irlandeses como el Book of Kells.
  • En España destaca la biblioteca privada del Conde-Duque de Olivares, que pretendía convertirse en una biblioteca complementaria a la de El Escorial.

 

 

EL LIBRO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII

En España el libro del siglo XVII mantiene las mismas características que en el resto de países: deficiente tipografía, descuido en la composición y utilización de mal papel.

La mayor producción de libros tiene lugar en Madrid, destacando la Imprenta Real, cuya actividad se inicia en el siglo XVI y se prolonga hasta entrado el siglo XVIII.

Destaca el taller de Juan de la Cuesta, porque en él se imprimió (con tipos gastados y erratas) la primera edición de El Quijote en el año 1605. Haciendo clic en la imagen puedes acceder a la obra digitalizada.

 

El Quijote, siglo XVII, impreso por Juan de la Cuesta
Edición de El Quijote impresa en el siglo XVII por Juan de la Cuesta. Fuente: Biblioteca Digital Mundial.

 

En Toledo, Pedro Rodriguez publica en 1601 la versión castellana de Historia de España de P. Juan de Mariana. La versión en latín de esa obra fue publicada en la misma imprenta en los últimos años del siglo XVI. Esta obra ayudó enormemente a que se conociera la historia de España en el extranjero.

Como en la centuria anterior, en el siglo XVII también se publicaron libros españoles en América y en Europa, destacando los Países Bajos. Un buen ejemplo lo tenemos en Jean Mommaert, que en 1662 en Bruselas imprimió una de las primeras ediciones ilustradas y en castellano de El Quijote.

 

 

ORIGENES DE LA PRENSA ESCRITA

Con la aparición de la imprenta empiezan a circular informes escritos sobre avisos, noticias y acontecimientos, destinados a personas de alta relevancia social.

A finales del siglo XVI (1588-1598) surgen, con motivo de las Ferias de Francfort, los primeros repertorios de noticias de aparición periódica, los Messrelationem. Se publican semestralmente y contienen noticias sobre acontecimientos políticos y militares.

Ya en el siglo XVII aparecen las primeras publicaciones periódicas con carácter semanal. Suelen incluir noticias sobre distintas parte de Europa, adornadas con algún grabado o mapa.

Normalmente estas publicaciones reciben ayuda del gobierno, con la condición de no dar información contraria al país, aunque algunos impresores tuvieron que comprar el privilegio para poder publicarlas.

Las publicaciones periódicas gozaron de mucho éxito y se extendieron rápidamente. En Alemania eran conocidas como avisa o relation, en Italia como gazzettas o corantos, en Francia como gazettes y en España como mercurios o gacetas.

Parece ser que la publicación periódica más antigua surge en el año 1605 en Estrasburgo de la mano del impresor Johan Carolus. Su titulo es Relation aller Fürnemmen und gedenckwürdigen Historien.

En el siglo XVII también aparecen las revistas eruditas, debido a la necesidad de informar sobre los avances científicos y técnicos, así como sobre la abundante bibliografía científica. No olvidemos que en este siglo XVII se produce una revolución científica, gracias a aportaciones como las de Galileo Galilei, René Descartes e Isaac Newton. Se pasa del razonamiento especulativo a la experimentación y al método hipotético-deductivo.

En 1665 nace Le Journal des Sçavants en Francia, patrocinada por el ministro Colbert, cuya finalidad es orientar la vida intelectual del país informando sobre las novedades literarias y científicas. Al año siguiente aparecen publicaciones semejantes en Inglaterra, al siguiente en Italia y así sucesivamente se extienden a otros países.

En 1672 aparece en Francia el Mercure Galant, que se publica mensualmente y que en doscientas paginas relata las fiestas sociales, las reuniones académicas, las actividades teatrales y la vida de las personalidades mas famosas del momento.

Como consecuencia de la censura sobre la impresión de libros y publicaciones, y como oposición a la prensa oficial, surge la prensa clandestina, que trae formatos nuevos como los libelos, hojas de noticias y los canards.

 

 

LA PRENSA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVII

En el siglo XV se publicaban los Romances Noticieros, que relataban los sucesos de la Guerra de Granada. Posteriormente pasaron a narrar los primeros éxitos de los conquistadores españoles en América.

Sin embargo, el inicio del periodismo en España suele situarse en el año 1661, con la aparición de la Gaceta de Madrid. Esta publicación periódica se denominó de distintas maneras a lo largo de la historia, hasta pasar a convertirse en el actual BOE, tal y como puedes ver en la siguiente tabla:

 

Gazeta de Madrid en el siglo XVII - Actual BOE

 

También en el siglo XVII surgen en España los mercurios o gacetas, que eran una especie de boletines que informaban de las novedades ocurridas en las ferias comerciales más importantes o en los puertos de mucho trafico.

En el año 1625 aparece en Sevilla “Avisos de Italia, Flandes, Roma, Portugal y otras partes“. En 1641 Jaume Romeu publica una traducción de la Gazzette parisien, que está considerado como el primer periódico semanal aparecido en español.

 

 

PARA SABER MAS…

Sitio web de la Biblioteca Ambrosiana de Milan.

Gazeta, base de datos que ofrece la colección histórica del Diario Oficial (antigua Gazeta de Madrid – Actual BOE).

 

 

 

¿Te ha resultado interesante este post? Puedes leer sobre cómo eran los libros y bibliotecas en siglos anteriores al XVII en el siguiente enlace  Historia del libro.

 

 

 

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