Libros y Bibliotecas en Bizancio

 

Bueno, pues ya hemos llegado a la Edad Media en nuestro recorrido por los aspectos más importantes de la Historia del Libro. Durante estos siglos hemos visto como durante mucho tiempo se utilizó el rollo de papiro como material escriptoreo. Con la llegada del cristianismo se impuso el pergamino al papiro y se paso de usar el rollo al códice (origen de nuestro actual libro). En este post, haremos un breve repaso de cómo eran los libros y las bibliotecas bizantinas.

El Imperio bizantino también llamado Imperio Romano de Oriente por ser considerado el heredero del Imperio Romano, pervivió durante toda la Edad Media y principios del Renacimiento. Se ubicaba en el Mediterraneo oriental y su capital se encontraba en Constantinopla, ciudad que se convirtió en centro artístico y espiritual.

Mapa del Imperio Bizantino en el siglo VI, durante el mandato de Justiniano
Mapa del Imperio Bizantino en el siglo VI, bajo reinado de Justiniano (época de máxima expansión).
Fuente: “Materiales Digitales, Ciencias Sociales” de Ines Abella Navarro.

 
 

¿CÓMO ERA EL LIBRO DEL IMPERIO BIZANTINO?

 

En esta época la producción de libros se centró fundamentalmente en la capital, más concretamente en los escritorios del Palacio Imperial y en los centros de enseñanza superior. También había copistas profesionales que realizaban producciones privadas por encargo.

En un principio los libros se redactaban en letra uncial, hasta que en el siglo VIII se impuso, al igual que en Occidente, la letra minúscula. Por lo que la letra uncial paso a emplearse solo para los documentos importantes.

Ejemplo de letra uncial. Este tipo de letra es redonda y todas las letras tienen la misma altura.
La letra uncial es redonda y todas las letras tienen la misma altura. Imagen obtenida del blog de Alberto Albarran.

 

En España se conservan muchos manuscritos griegos que fueron copiados en Italia durante el siglo XVI por escribas griegos, organizados en prestigiosos talleres que proveían al mercado europeo. La mayoría de estos libros proceden de las bibliotecas particulares de humanistas españoles, que habían estudiado griego en Bolonia, Alcalá de Henares, Salamanca y otras universidades y que residieron largas temporadas en Italia y los Países Bajos.

 
 

¿EN QUÉ CONSISTÍA LA ILUSTRACIÓN DEL LIBRO BIZANTINO?

 

En esta etapa se ilustraban principalmente los libros religiosos, que, por otro lado, eran los más abundantes. Normalmente las ilustraciones consistían en lineas o viñetas que servían para separar los distintos capítulos. Las iniciales se solían decorar con motivos zoomorfos y con figuras humanas.

La miniatura fue muy importante, y actualmente se ha convertido en una importante fuente de información sobre la vida cotidiana y la historia del libro en esta época.

Como ya hemos comentado, fueron pocas las obras históricas y las crónicas que se ilustraron. Una excepción importante la tenemos en la “Crónica de Juan de Skylitzes”, procedente de Sicilia y que se conserva en la BNE. Este códice del siglo XII-XIII, que recoge hechos acontecidos en los siglos IX, X y XI, está ilustrada con 574 miniaturas. Podéis consultar el ejemplar digitalizado por la BNE pinchando aquí

Ilustraciones de la "Crónica de Skylitzes" que se conserva en la BNE
Ilustraciones de la “Crónica de Skylitzes”.
Fuente: Biblioteca Nacional de España.

 
 

CARACTERÍSTICAS DE LA ENCUADERNACIÓN BIZANTINA

 

La encuadernación bizantina se caracterizaba por: el cosido de grecas, las tapas de madera de idéntica dimensión que el cuerpo del manuscrito, el lomo sin nervios, las cabezadas salientes y unas tapas que se cerraban con manezuelas de cuero.

Para la familia real y altos funcionarios religiosos se elaboraron libros lujosos, cuidadosamente caligrafiados, con letras de plata y oro. La encuadernación se realizó usando tapas de madera de roble forradas con piel o tela y decoradas con esmaltes, gemas y piezas de metales preciosos.

Encuadernación bizantina lujosa
Encuadernación bizantina lujosa.
Fuente: Wikimedia.

 

Por el contrario, las encuadernaciones “normales” llevaban una decoración gofrada, conseguida con hierros fríos o calientes aplicados sobre la piel humedecida, lo que daba lugar a motivos ornamentales en relieve: aves, plantas, motivos geométricos o lacerias de influencia musulmana.

Encuadernación bizantina. Tapas de madera con piel marrón gofrada.
Encuadernación bizantina. Tapas de madera con piel marrón gofrada.
Fuente: Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica.

 
 

LAS BIBLIOTECAS BIZANTINAS

 

En esta época las bibliotecas no estaban abiertas a todo el mundo. Los únicos que sabían leer eran las personas eclesiásticas y una minoría laica, ya que eran pocos los que entendían el griego escrito, que era diferente del hablado.

Las bibliotecas más importantes de Bizancio pertenecieron a:

  • los emperadores
  • los patriarcas
  • los distintos centros de enseñanza superior
  • los monasterios
  • personas privadas. En este grupo, sobresalió la de Focio (810-891), quien escribió “Biblioteca”, la obra de historia literaria más importante de toda la Edad Media.

 
 

PARA SABER MÁS…

 

Exposicón virtual “Lecturas de Bizancio: El legado escrito de Grecia en España” organizada por la BNE en el año 2.008.

Historia de la encuadernación de la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica.

 
 
 

Pues hasta aquí llega nuestro repaso por Bizancio. El próximo post sobre Historia del Libro tratará sobre la Edad Media.

 
 
 

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